viernes, 6 de marzo de 2009

Un Presidente a la velocidad del sonido !!


Hoy no sería una novedad leer un titular así, pero en 1957......... sí lo era.

Con motivo de desarrollarse la XII Semana Aeronáutica Nacional (hecho que desarrollaré más adelante en otra entrada), más precisamente el día 15 de noviembre, ocurrió un hecho que nos dió a los argentinos, el honor de tener al primer presidente en el mundo que cruzó la velocidad del sonido. Vayamos a los hechos: Gobernaba al país el Teniente General Pedro E. Aramburu, y con motivo de la yá mencionada Semana Aeronáutica, una importante delegación de la USAF se hizo presente con lo mejorcito que tenían; B.52, los famosos Super Sabre F-100 de los Thunderbirds, B-47 Stratojet, KC-97, un flamante y desconocido C-130 Hércules...es decir de todo un poco.

Es así que el primer magistrado, fué invitado a realizar un vuelo en uno de los Super Sabre como muestra de agradecimiento a la hospitalidad brindada por la FAA y la Nación Argentina, hecho al que accedió.

Aramburu se trasladó a Ezeiza en helicóptero y una vez allí, recibió una charla técnica sobre como utilizar el asiento eyectable y las caraterísticas del anti G. Luego le fué presentado al Capitán William Scott (Jr), quién lo trasladaría por los cielos criollos.

Al cabo de nueve minutos de preparación, el Super Sabre estaba en el aire y a distintas alturas y con velocidad creciente, evolucionó sobre los edificios y pistas del aeropuerto, alejándose luego en dirección al sur, circunstancia en la cual-con 7.500 mts de altura- y tras una corta picada el avión que conducía al primer magistrado alcanzó la velocidad de 1.350 Kmts x hora, superando por amplio margen la del sonido. Fué el General Aramburu el primer Jefe de Estado que franqueó la barrera sónica, hecho sin precedentes en los anales de la aviación mundial. El vuelo se prolongó por 25 minutos y luego de la experiencia supersónica, el Capitán Scott condujo la máquina en vuelo rasante sobre la capital, surcando el cielo porteño en distintas direcciones para regresar a Ezeiza en cuya pista aterrizó desplegando un paracaídas de cintas, fijado a la popa de la máquina.

Carreteó hasta el lugar de partida y, desembarazado del equipo de vuelo, el Gral. Aramburu estrechó efusiva y cordialmente la mano del Capitán Scott.

Aramburu recibió de manos del General Emrick una maqueta del F-100 Super Sabre, junto con un diploma que lo acredita como miembro del Club de los Supersónicos.
(Fuente: Revista Nacional de Aeronáutica-Diciembre 1957)

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