martes, 9 de junio de 2009

La Famosa Semana Aeronáutica de 1957.....(2da Parte)

Los famosos Thunderbirds de la USAF, en Ezeiza (R.N.A.)

Un Stratojet en Ezeiza, visitado por escolares (R.N.A.)

Un Globemaster de la USAF visitado por los espectadores (R.N.A.)



Meteors en maniobra escalonada (R.N.A.)


Los integrantes de la Escuadrilla que dejaron boquiabiertos a los americanos: De izq. a der: 1er Ten. Van Thienen, Cdte. E. Correa Arce, Cap. J. Mones Ruiz y Cap. C. Carus.











A PESAR DE SUS FLETES, LOS CRIOLLOS NO SON MANCOS....
(o la leyenda de los Gloster Vs. Super Sabre F 100)


Y llegó el domingo 17...el Aeroparque rebozaba de público, por supuesto que el aeropuerto capitalino distaba mucho de lo que es hoy en instalaciones y pistas. Con la presencia del Presidente de la Nación Provisional, General Aramburu, y demás autoridades Nacionales, más representantes de la USAF, Fuerza Aérea Uruguaya, agregados aeronáuticos extranjeros y miembros de las FFAA.
La fiesta comenzó cuándo sobrevolaron el AEP dos aviones Focke Wulff 44, unidas sus alas por un cable del cual pendían, flamantes al viento de la marcha dos banderas, argentina y norteamericana. Luego, 4 FW 44 disputaron una carrera de velocidad alrededor de dos pilones en ambos extremos de la pista; al cabo de las diez vueltas resultó ganador el piloto Oscar Maderna, del Aero Club Argentino.
Luego, fué el turno de las alas silenciosas: Primero, un velero ala volante AV-36 Fauvel, después, un altovelero Meise del Club Albatros, finalizando con un tren de veleros Sky y Skylark, remolcados por dos Morane Cigueña de a pares.
Un estremés de emoción ofrecieron cuatro paracaidistas que con precisión, se lanzaron desde un Douglas DC 3 de la FAA, tocando tierra en forma escalonada en el centro de la pista.
La aplicación del avión a las tareas del campo, particularmente en la lucha contra las plagas que infestan los cultivos, fué la demostración a cargo de dos Piper PA 18, equipados con rociadores y fumigador.
A su turno, entraron en acción los helicópteros; desde los convencionales S-51 con ballet y acrobacia individual y de conjunto, hasta el modernísimo Djinn de fabricación francesa.
La despedida de la aviación civil estuvo a cargo de, primero, un Piper PA 18, despegando verticalmente, y luego, ante el amago de la pérdida de velocidad, restablecía la línea de vuelo.Enseguida, Gabriel Miranda deleitó al público con su FW 44, haciendo increibles maniobras acrobáticas.
Una vez terminada la demostración de las alas civiles, fué el turno de la USAF. Un rayo cruzó el AEP, y bajo un poderoso estruendo, un F-100 del Equipo Thunderbirds trepó hasta el infinito, rompiendo doblemente la barrera de sonido. Hubo conmoción entre el público yá que la sacudida vino sin previo aviso.
Desde ese momento, la USAF se hizo protagonista del espectáculo, ofreciendo pasajes en formación y aterrizajes de cargueros y transportes y el reabastecimiento de los bombarderos a reacción, realizado simultaneamente por tres aviones cisternas, además de las sucesivas demostraciones de maniobrabilidad y características operativas del bombardero mediano B-47 Stratojet.
Casi sobre la última estela del último bombardero a chorro, alejándose tras el aterrizaje, quedaron dueños de la escena los cinco Super Sabre de la escuadrilla Thunderbirds. Su irrupción en impecable formación de diamante mientras el solista se alejaba ganando altura, fué seguida por varios toneles en trepada, sin romper la formación en rombo, para en seguida de un pasaje volver a ascender pero en posición invertida. Una nueva trepada en fila india y en el ápice de la ascención, retomar la formación de diamante; en seguida un tonel de cuatro tiempos sincronizado, con un rizo de amplio radio, al cuál siguió el trazado de la hoja de trébol.
Mientras la formación principal se alejaba para tomar posiciones e iniciar la granada, reapareció el Capitán McIntosh, describiendo varios toneles sin perder la línea de vuelo y los concluyó con una ascención veloz, en posición invertida. La espectacularidad de la granada, con las cuatro máquinas ascendiendo verticalmente para luego separarse con direcciones opuestas, y en seguida, completado cada avión su looping respectivo, se entrecruzaron, a mil kilómetros por hora, convergiendo a no mas de diez metros de la pista y con muy escasa separación en las trayectorias individuales. Y a modo de despedida, el solista de la escuadrilla estadounidense renovó su magnifica exhibición de toneles en 8 tiempos, que concluyó con una trepada en tirabuzón hasta perderse de vista.
Quedó entonces el cielo libre para los de casa. Un hidroavión Martín Mariner de la aviación naval argentina sobrevoló a lo largo del murallón de la av. costanera norte, mientras cuatro paracaidistas ejecutaban su salto, para descender esta vez en aguas del río. Volvió a hacerse presente la aviación naval, ahora con su material más moderno, los Vought Corsair aviones de combate cuya velocidad máxima llega a 700 Kmts por hora. Equipados con cohetes y cañones, en pasajes sucesivos descargaron su armamento sobre un blanco fondeado en el río y en un simulacro de ataque táctico.

OTRAS SORPRESAS

Pero todavía estaban reservadas algunas sorpresas, y poco a poco las fueron ofreciendo los pilotos de la escuadrilla acrobática de la Fuerza Aérea Argentina. El clima de acción bélica, ya estaba presente con la demostración de tiro ofrecida por la aviación naval, pero alcanzó un grado mucho más alto cuando doce interceptores a reacción Gloster Meteor, integrantes de un escuadrón del Grupo 2 de Caza con asiento en Morón, simularon atacar en vuelo rasante las instalaciones de Aeroparque y máquinas estacionadas frente a las pistas y las plataformas de la torre de control.
Desplegados, desde distintos rumbos y casi saltando por sobre los árboles que bordean el paso costanero, las doce máquinas surgieron casi de improviso, a tres o cuatro metros del suelo y lanzadas a la máxima potencia de sus turbinas. Cada piloto parecía haber elegido su objetivo de antemano, y para el público fué-dentro de su carácter de simulacro- una demostración de cómo se lleva a cabo un ataque rasante y de cómo se elude la vigilancia de los radares y hasta el tiro antiaéreo al atacar desde distintas direcciones y aumentando los efectos de la sorpresa con el aprovechamiento de los obstáculos. Los resultados en caso real quedaron librados a la imaginación del espectador. Repetida la maniobra con no menor precisión por los aviadores militares argentinos, el escuadrón ganó altura y se alejó para dejar lugar a la exhibición de acrobacia de la Fuerza Aérea, que durante la víspera en Ezeiza, hiciera alarde de destreza.
La escuadrilla de cuatro Gloster Meteor-máquinas de una serie y con más de diez años ininterrumpidos-la integraban cómo guía el Capitán Jorge Monez Ruiz; numeral derecho Capitán Aldo Barbuy; numeral izquierdo, 1er Ten. Arturo Van Thienen, y farol, Comandante Eduardo Correa Arce; levantó vuelo desde el Aeroparque en formación cerrada-apenas un metro entre máquinas- y con la clásica disposición de rombo. Un giro a la izquierda y luego la majestuosidad de un tonel imperial ejecutado por las cuatro máquinas a la vez y sin perder distancia ni altura, de forma que al completar la maniobra cada aparato conservaba su puesto en la formación, fué el anticipo de lo que iba a verse enseguida.
Cambio de formación; fila india en línea ascendente y en lo alto, restablecimiento del diamante para completar en seguida un rizo de radio bien restringido. A ésta altura de la demostración, el público parecía estar electrizado, porque aún para el más lego, era evidente que el hecho de que aviadores argentinos ejecutaran idénticas figuras acrobáticas con las cuales los pilotos estadounidenses llenaran de asombro, indicaba algo incostrastable, Que de no ser el material-anticuado y de un menor rendimiento en relación a los Super Sabre, de velocidad supersónica-la destreza y habilidad de los pilotos argentinos no iba en zaga a las de los visitantes; por ello, al completar el looping en formación, surgió espontáneo el aplauso con estruendo y ovación.
La demostración de acrobacia individual corrió por cuenta del Capitán Carlos E. Carús, que mientras tomaba altura describió un tonel en vuelo ascendente, seguido por un looping y un pasaje rasante en posición invertida.Volando luego en dirección opuesta, el Capitán Carús ejecutó un tonel de cuatro tiempos y elevándose completó la maniobra con una vuelta Inmelman.


DEMOSTRACIÓN ESPECTACULAR

Volvió a reaparecer la escuadrilla acrobática y en una chandelle espectacular-trepada casi vertical-los numerales cambiaron de posición, siguiendo la demostración con nuevos toneles imperiales, looping y vuelos en posición invertida. En cada una de estas maniobras se hacía evidente la yá apuntada diferencia en máquinas, factor que resalta la capacidad del personal que las tripula. Además de la mayor potencia y velocidad, los norteamericanos disponen de dos medios que facilitan considerablemente la conducción y contribuye en mucho al ajuste de las evoluciones. En primer término, la postcombustión, recurso que provee instantaneamente velocidad adicional al aumentar el empuje del turborreactor. Con el postquemador pueden corregirse al instante las mínimas diferencias que puedan registrarse durante el vuelo en formación.Luego, la conducción de los Super Sabre no es fatigosa, dado que todas sus superficies de control-timones de profundidad, alerones y aletas de dirección-no se accionan directamente ya que a tan grandes velocidades es materialmente imposible vencer la resistencia opuesta por la vena de aire. Cada comando es operado por un circuito hidráulico que multiplica o amplifica los movimientos o presiones ejercidas sobre la palanca de comando y pedalera de dirección.
Por el contrario, nuestros pilotos de Gloster no se benefician ni con el empuje adicional de la postcombustión ni con los servo-comandos. La maniobra a más de 850 Kmts de velocidad horaria impone a los pilotos de interceptores de Gloster un considerable esfuerzo muscular, sobre todo en los brazos, y en tales condiciones, la acrobacia sincronizada y en formación obliga a una precisión casi micrométrica de movimientos. No es el caso de subestimar la calidad del espectáculo brindado por la escuadrilla estadounidense al mando del Mayor Robinson, nada de eso. Pero en presencia de la mágnifica demostración que con final de fiesta brindaron los pilotos de la escuadrilla acrobática de nuestra Fuerza Aérea, repitiendo todas y cada una de las figuras de sus colegas del Norte, es de estricta justicia y equidad determinar y dejar sentado dónde radican las diferencias. Quedó probado nuevamente y así lo escuchamos decir a un criollo ya entrado en años, que aunque el flete no ayuda, los nuestros probaron no ser mancos...
Con la granada, que tuvo una espectacularidad y precisión idénticas a la escuadrilla norteamericana, los cuatro Gloster se entrecruzaron sobre la pista y a escasos cinco metros de luz entre una y otra máquina, poniendo término al festival de clausura de la Semana Aeronáutica una sucesión de toneles rápidos en vuelo rasante y pasajes en posición invertida, a carga de la máquina del Capitán Carús.

RECONOCIMIENTO MERECIDO

Por cierto que el aplauso que rubricó la figura final de la patrulla acrobática militar argentina tuvo eco en las autoridades. El Presidente de la Nación, General Aramburu saludó y felicitó personalmente a los pilotos de los cinco Gloster, transmitiéndoles la admiración de los colegas norteamericanos ante su destreza y pericia, máxime atendiendo las diferencias de material. Fué el propio General Emrick quién transmitió al jefe de gobierno provisional esas expresiones, al obsequiarle en nombre del general Le May, una réplica del Stratotanker con el cuál llegó a Buenos Aires, portador de un mensaje del General Eisenhower.

Fuente: Revista Nacional de Aeronáutica, Diciembre de 1957.-


CINCUENTA Y DOS AÑOS MAS TARDE.......

Domingo 3 de mayo de 2009. Las mismas instalaciones que albergaron y fueron testigo de las maniobras de los Gloster, hoy, colmadas por una multitud. No es la Semana Aeronáutica, ahora lleva el nombre de AIR SHOW....no están los Thunderbirds con sus F 16, ni la aviación naval......es lógico, muchas cosas cambiaron desde ese muy lejano 1957. La gente, el país, todo cambió. Lo único que no cambió es la emoción del niño al observar evolucionar en el cielo, a los nuevos jinetes alados, civiles y militares....quizás, él sueña con llegar a ser uno de ellos, cómo soñaron esos niños agolpados en la costanera sintiendo el rugir de los bólidos plateados sobre sus cabezas......
Crear conciencia aeronáutica, de eso se trata, y el legado, se fué cumpliendo. Quedó demostrado cuando a la Fuerza Aérea Argentina, y a todo el espectro aeronáutico nacional, le tocó entrar en combate a partir del 2 de abril de 1982, en el Atlántico Sur, derrochando Valor y Patriotismo....
Hangar 3 de Morón....hoy, sede del Museo Nacional de Aeronáutica.
Un señor mayor se para y observa al Gloster Meteor C-041, que luce el emblema de la Escuadrilla 46....se da vuelta, y al observar mi presencia, me dice: Sabe Jefe....yó era chico y los ví a éstos hacer lo mismo que los yanquis, que vinieron con unos aviones bárbaros...... La Semana Aeronáutica de 1957, volvía a aparecer a través del tiempo....
Afuera, un Caza Bombardero Mirage V con más de 30 años de servicio y cubierto de Gloria, retumbaba el espacio de Morón en una espectacular trepada hacia el infinito.... quizás, queriendo alcanzar el alma de la Escuadrilla 46 y demostrando nuevamente que AUNQUE EL FLETE NO AYUDA, NO SOMOS MANCOS.....

Walter Marcelo Bentancor

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Señor Bentancor, queria recordarle que el Teniente Cesar R. Piñon, tambien participo de esta jornada. Volando en la denominada "escuadrilla roja", de la cual no sobrevivió ningún integrante.
Puede ser que no conozca a este piloto.
saludos atte

Gustavo dijo...

En la primera parte de este relato se cuenta precisamente del entonces alférez Piñon, quien ganó la carrera con su Gloster Meteor.
Atentamente

Christian Carús dijo...

Leer el artículo de La Semana Aeronáutica de 1957 me llena de orgullo. Porque nunca pude ver volar a mi papá ni ver las cosas que hacía y de las cuales siempre me contaron sus amigos. Gracias.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Christian Carus:
Las cosas que hacìa tu papà eran heroicas. Como matar a civiles indefensos bombardenado la plaza de mayo el 16 de junio del 55.
Tu papá fue un cagòn y un inùtil.

Horacio Rivara dijo...

Sr. Anónimo: No es cierto lo que usted dice. Cuando los Glosters aparecieron sobre la Casa Rosada, a las 15.30 y tras 2 horas de combate los civiles que se encontraban de uno y otro bando eran combatientes armados, mal armados algunos, con fusiles otros. Tengo el mayor de los respetos por el Capitán Carús, la historia no es tan simple como el relato oficial! Gracias